Por Gastón Fiorda

Tres acontecimientos representan la columna vertebral constitutiva del Vietnam actual: La Revolución de Agosto de 1945 sobre Francia y el nacimiento de la República Democrática de Vietnam; la liberación de Saigón y la reunificación nacional, en 1975; y el VI Congreso Nacional del Partido Comunista, en 1986, cuando se decidió implementar una serie de medidas económicas de carácter reformistas conocidas como Doi Moi [Renovación]. Esta última decisión, puesta en práctica a partir de 1989, transformó la estructura socio-económica de Vietnam, combinando la liberalización de algunos sectores con el control del Estado. El objetivo principal fue vincularse al mundo, y de algún modo romper el cerco que Estados Unidos promovía contra el país indochino. 

Los datos actuales de la República Socialista de Vietnam demuestran que las políticas tomadas en el  marco del Doi Moi fueron acertadas. Con una población de 95.550.000 habitantes, logró tener, en los últimos 30 años, un crecimiento promedio de su PBI de 6,5%, mientras que en 2019 llegó a 7,02 %. La pobreza pasó del 75% en 1989 a algo más del 9% en 2019, y el desempleo no supera el 4 %.

En ese contexto, Argentina tiene en Vietnam un socio estratégico, no sólo por la expansión de los acuerdos comerciales vigentes, sino por la potencialidad que tiene para nuestro país toda la región del Sudeste Asiático que en la última década ha mostrado un crecimiento sostenido, enfatizado en la diversificación de las exportaciones, el desarrollo estratégico de las economías regionales y la ampliación de los acuerdos de cooperación.

Los últimos datos oficiales, correspondientes al período 2019, muestran que el comercio entre Vietnam y Argentina tuvo una tendencia alcista. El volumen de negocios bilaterales alcanzó la suma de US$ 3,8 mil millones, el más alto entre ambos países, con un aumento del 25% en comparación con 2018. Las exportaciones argentinas a Vietnam alcanzaron la suma de 3.300 millones de dólares. Mientras que las importaciones representaron 500 millones de dólares, dejando un saldo a favor de nuestro país de 2,8 mil millones de dólares.

Esta agenda es seguida de cerca por la diputada del Parlasur, Julia Perié, quien mantiene con Vietnam un vínculo histórico. El escenario inédito de post pandemia trae grandes desafíos. Perié reconoce esa interpelación como una oportunidad para intensificar los lazos Sur-Sur. Así lo expresó en el marco de un encuentro organizado por el Centro de Estudios Soberanía: “Es tiempo de pensar la agenda de la post pandemia, y para eso resultará esencial abordar la tarea de ampliar los mercados, diversificar las exportaciones y generar alianzas estratégicas internacionales”.

Los tiempos actuales plantean un contexto mundial complejo y restrictivo que demandará acciones concretas por parte de los distintos gobiernos. No hay dudas que frente al dilema que propone el futuro inmediato, Vietnam representa toda una certeza.